edificios eficientes

Edificios eficientes: cómo ahorrar energía en una comunidad de vecinos

Los edificios eficientes energéticamente son aquellos que, construidos con materiales especiales y provistos de instalaciones y equipos específicos hacen un uso más racional de la energía de la que disponen. Y, justamente, al llevar al mínimo las necesidades de energía permiten un ahorro sustancial de electricidad y combustible. Son las edificaciones respetuosas con el medio ambiente que además prometen bajar la factura de luz.

 

Pero, ¿cómo saber si son edificios eficientes?

Para responder esta pregunta es preciso destacar en primer lugar qué tipo de edificaciones reciben el calificativo de «edificios eficientes». Existen cuatro tipos bien diferenciados: 1) de baja energía; 2) de ultra baja energía; 3) de energía cero y 4) de energía plus.

1. Consumen menos energía de la que gasta un edificio de categoría estándar (es decir, común y corriente). Por lo general se trata de edificaciones con ventanas de acristalamiento doble o triple (un cristal tradicional solo permanece hoy en viviendas antiguas). Inmuebles diseñados con cierta orientación particular, es decir, teniendo en cuenta la posición del sol (es importante calcular cuántas horas al día recibe buena luz natural). Algunos edificios de este tipo incluyen además sistemas muy sofisticados de ventilación mecánica e incluso incorporan las energías renovables, también denominadas energías verdes, que por fortuna son hoy una tendencia en alza.

2. Su gasto energético está por debajo de la media. Concretamente su consumo es igual o menor al 10 % de lo que consume un edificio convencional, o sea, de construcción normal.

3. Se autoabastecen. ¿Qué significa exactamente? Que generan la misma cantidad de energía que la que requieren. Aquí no hay consumo. Lo logran a través de placas fotovoltaicas, energía eólica o sistemas de captación de energía alternativos. Así se aprovisionan de la electricidad y el combustible que demanda su normal funcionamiento a diario.

4. Generan un plus de energía, es decir, bastante más de la que necesitan para el día a día. ¿Y adónde va el excedente? Los edificios eficientes de energía plus pueden estar conectados a la red de suministro eléctrico y a través de ella verterlo para satisfacer demandas energéticas externas (la energía excedente es aprovechada así por otros usuarios que la precisan). Pero estas construcciones eficientes también pueden almacenar el excedente de energía en baterías que conservan la energía que no requieren. Un dato de color: hoy ese excedente se suele destinar a la carga de los coches eléctricos cada vez más populares en todas partes del mundo.

 

Ideas para mejorar la eficiencia energética en una comunidad de vecinos

Teniendo en cuenta todo esto, para determinar si una comunidad es eficiente (o no) es consultar su certificacion energetica de edificios correspondiente (la norma actual exige que todo edificio debe disponer de dicha certificación). La misma puede solicitarse al presidente de la comunidad o al representante de los vecinos ante la Administración. Este certificado energético no es más que una escala de calificación energética sencilla que va de la A a la letra G. La misma contiene información objetiva sobre las particularidades energéticas de determinado inmueble.

Si un edificio convencional no es energéticamente eficiente no todo está perdido. Mediante ciertas reformas y un trabajo serio de rehabilitación puede transformarse en eficiente o al menos en una propiedad en la que el ahorro de energía sea posible.

En la actualidad existen en el mercado infinidad de alternativas para lograr un significativo ahorro energético y, en simultáneo, optimizar la eficiencia energetica de edificios. No importa que se trate de una construcción antigua, ya que la rehabilitación de los edificios, como ya adelantamos, es posible también energéticamente hablando.

Cada una de estas ideas o alternativas puede implementarse por separado o en conjunto. De incorporarse simultáneamente es dable aclarar que las medidas para mejorar se potencian sinérgicamente alcanzando resultados asombrosos y ambientalmente saludables (hasta un 90 % de ahorro energético).

 

1. Materiales de construcción eficientes

Son los utilizados en la denominada arquitectura bioclimática. Para ella la envolvente del edificio es fundamental para proporcionar un correcto aislamiento térmico y conservar la energía el mayor tiempo posible. La misma requiere de estos materiales eficientes al igual que las paredes y los suelos. Estos últimos deben proporcionar una alta inercia térmica que minimice la diferencia de temperaturas entre el interior y el exterior. Solo así es posible brindar a las personas que habitan este tipo de edificios eficientes el máximo nivel de confort a nivel térmico. Porque es preciso destacar que los contrastes térmicos al cambiar de entorno resultan muy embarazosos e indeseados.

 

2. Reducción de la demanda de ventilación

El 90 % de las actividades humanas se realizan en el interior de los edificios o las viviendas; más precisamente en oficinas y aulas, salones y ambientes laborales como fábricas y almacenes industriales. Es por ello por lo que en toda comunidad eficiente resulta indispensable que el aire puro, que es un bien escaso en los tiempos que corren, no falte. Y no solo eso: que ese aire circule y se recicle constantemente: de día y de noche, los 365 días del año.

Una óptima ventilación es siempre necesaria para garantizar la buena calidad y cantidad de aire en los ambientes interiores de una vivienda. En especial en las regiones cálidas (en especial en verano), la buena ventilación y la mejor calidad ambiental en interiores resultan cuestiones fundamentales para tener en cuenta a la hora de construir o rehabilitar una propiedad. Justamente, en tales circunstancias, la ventilación es requerida para bajar la temperatura del aire, renovar el circulante y eliminar el calor acumulado durante las horas de sol pleno y temperaturas altas.

Para alcanzar una reducción real del consumo energético vinculado a la ventilación propiamente dicha se utilizan hoy modernos sistemas de pretratamiento del aire circulante que, además de renovarlo (cambian el aire viciado por un aire nuevo), mejoran de manera notable su calidad.

 

3. Recorte en la climatización

Para lograr un significativo ahorro energético en lo que a la climatización de un edificio se refiere, lo más aconsejable en la actualidad es recortarla en las horas punta. Son las horas pico de demanda térmica. Todo esto sin perder el confort interior, por supuesto. ¿Qué significa concretamente? Que mediante válvulas de corte de los equipos de alta eficiencia (de refrigeración y calefacción) se optimizan los recursos de climatización en las horas de la jornada más exigentes (en las que los ambientes están más densamente poblados) y, a la vez, más costosas (el coste de la electricidad es más alto en esta franja horaria). De esta manera, el sistema de climatización de una edificación se convierte en más sostenible y eficiente. Y, como si fuese poco, en tanto más barato.

 

4. Aprovechamiento integral de la luz natural (del sol)

Es un factor para tener en cuenta a la hora de diseñar un edificio. Ya desde la etapa inicial de una obra se deben considerar las horas en las que la edificación recibirá luz natural. De este modo es posible prever las mejores estrategias para aprovecharla al máximo.

 

energía renovable

 

5. Incorporación de las energías renovables o verdes

Es una inversión a largo plazo, pero que bien merece la pena. La energía solar térmica, por ejemplo, es una alternativa muy eficiente para la producción de agua caliente, como así también lo es la solar fotovoltaica como principal fuente generadora de electricidad.

También se suele recurrir a otras energías alternativas o renovables, tales como la aerotermia, las calderas de biomasa, los paneles solares, las ya populares chimeneas de agua y los sistemas de producción simultánea de calor y electricidad a través de un sistema único.

Pero atención: no todos los edificios ni sus instalaciones permiten la implementación de las energías verdes que están tan de moda. Es preciso aclarar que antes de incorporar energías verdes se suele hacer un estudio de viabilidad técnica y económica. En el mismo se evalúa el coste necesario de su implementación, se calcula el porcentaje de reducción de energía posible y, por último, los años necesarios para amortizar la inversión inicial. De no resultar la incorporación de energías verdes viable técnica y/o económicamente hablando lo mejor es recurrir a sistemas de alta eficiencia energética que garanticen un significativo ahorro de energía. Así, aunque el edificio no se transforme autosuficiente será más eficiente.

Igualmente, los sistemas de domótica tienen por fin disminuir el gasto energético y hacer un uso razonable de la energía disponible, por lo que hoy todo edificio eficiente debería manejarse con esta tecnología aplicada. En efecto, la domótica permite una automatización tal que logra equilibrar las condiciones climáticas con la demanda específica de la edificación (disminuyendo la ventilación o calefacción en horas muertas y optimizando los recursos en las horas del día más productivas).

 

Hacia el «consumo casi nulo» en construcción

Un edificio o casa autosuficiente o sostenible energéticamente es posible. Y no solo eso: es deseable y cien por cien conveniente. Se trata de viviendas que surgieron como alternativa a las convencionales para lograr disminuir las emisiones de dióxido de carbono (CO2), eludir los combustibles fósiles y multiplicar los usos de las fuentes de energía renovables.

Pero para ello es preciso diseñarlas y construirlas desde los cimientos planificando cada etapa y realizando un tipo específico de construcción.

Hablemos entonces de Passivehaus («casa pasiva» en alemán y «casa estándar» en inglés). Es un estándar o protocolo de construcción de propiedades pensadas para ahorrar energía. Su origen data de la Alemania de los años `90. Con los años, su influencia ha traspasado las fronteras y se ha extendido a todo el mundo.

Combina todo lo que un inmueble necesita hoy en día: un alto confort funcional y cómodo y un realmente bajo consumo de energía. Y hay más: todo a un precio accesible. Se basa principalmente en un sofisticado sistema de ventilación controlada en forma mecánica y en la utilización de materiales ultramodernos para envolver la superficie exterior de la construcción.

Está visto que este tipo de edificios o casas eficientes pueden llegar a reducir hasta un 75 % del consumo de energía necesaria para calefaccionar y refrigerar sus ambientes (respecto de una edificación convencional). El 25 % de energía restante que demandan se suele proveer a través de energías verdes. En un mundo cuyos recursos son escasos (y esto preocupa a los gobiernos a escala planetaria) y el cuidado del medio ambiente una necesidad extrema es una excelente noticia.

 

¿En qué consiste el estándar internacional Passivhaus?

El estándar Passivhaus no está asociado a un modelo arquitectónico específico ni a materiales exclusivos; más bien mantiene íntima relación con el aprovechamiento de los recursos disponibles de la mejor manera posible, es decir, la más ambientalmente beneficiosa para crear edificios eficientes.

Sus 5 pilares básicos son:

1. Aislamiento térmico. Su principal objetivo es que las paredes exteriores de la construcción tengan la mínima transmitancia térmica. Ello es sumamente ventajoso, tanto en las estaciones cálidas como en las más frías.

2. Ubicación óptima de puertas y ventanas. Sin duda los cerramientos son los puntos débiles de la aislación térmica. Es preciso posicionar puertas y ventanas en sitios determinados, teniendo en cuenta la orientación de la vivienda respecto de la posición del sol. Son ideales las ventanas de doble y triple cristal con gas inerte entre capa y capa.

3. Juntas y esquinas con temperaturas estables. Ello es preciso para que no actúen como puentes térmicos dejando escapar temperatura. No es un detalle nimio: en el día a día se traduce en moho en las uniones de materiales constructivos.

4. Ambientes herméticos. Sin corrientes de aire o pérdidas drásticas de temperatura. Para ello requiere de un sistema de ventilación controlada de manera mecánica.

5. Ventilación mecánica que recicla el aire. Transforma el aire viciado en aire puro y así también recupera calor.

Sin lugar a duda, los edificios eficientes permiten un significativo ahorro en electricidad y combustible, pero, por encima de todo, están construidos de manera «amigable» con el planeta. Por fortuna, tanto en España como en otros países desarrollados del mundo, cada día se transforman edificios convencionales en edificaciones energéticamente eficientes e incluso autosuficientes; algo de lo que las futuras generaciones estarán agradecidas.

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